jueves, 15 de marzo de 2012

LYSIS ( III )

5. DISTINCIÓN ENTRE EL AMAR O “SER AMIGO” EN VISTA DE ALGUNA OTRA COSA Y LO QUE SE AMA POR SI MISMO O “EL AMIGO VERDADERO” (el primer bien).

A pesar de que provisionalmente se ha llegado a la conclusión de que amamos el bien a causa de la presencia del mal, Sócrates observa que cuando se ama algo; la mayoría de las veces se ama en vista de alguna otra cosa. Por ejemplo; el enfermo amaría la medicina en vista de la salud.

Supone luego que esta cadena se extendería tanto como lo que nos demorásemos en arribar a un algo que se ama por sí mismo.

Este algo amado por si mismo vendría a ser por lo tanto el principio de todo amor, el primer bien al que aspiramos en todas las cosas que amamos.

Prosiguiendo así indefinidamente, es necesario que lleguemos a un principio que no suponga ninguna otra cosa amada, a un primer principio de amistad, el mismo en cuya virtud decimos que amamos todas las demás cosas. (…)

Digo, ahora, que es preciso tener presente que todas las demás cosas que nosotros amamos, en vista de esta primera, no nos causen la ilusión, porque no son más que imágenes, mientras que ese primer principio es el único y primer bien, a decir verdad, que nosotros amamos. (Pág.73)

El amor verdadero y la amistad verdadera descansarían en este primer principio y no en los eslabones intermedios, por tanto sólo en el debe buscarse y alimentarse.

Es preciso decir, que lo que amamos no son estas cosas que buscamos en vista de otra, sino que amamos esta cosa misma, en cuya vista ansiamos las otras cosas (…)

Digamos que todas las cosas que llamamos amigas, amándolas en vista de otra cosa, no merecen este nombre; no hay más amigo que ese principio a que se refieren todas nuestras pretendidas amistades. (pág. 73)

Así se ha llegado pues a una doble conclusión en apariencia contradictoria:

Al comienzo se ha dicho que lo bueno es amado a causa de la presencia de lo malo, lo que significaría que se le restaría al bien cualquier utilidad en sí mismo.

No existiendo nada que nos perjudicase, ninguna necesidad tendríamos del socorro de lo bueno. (Pág. 74)

Sin embargo, lo que se afirma después es que las cosas se aman en vista de otras cosas, proceso que se extendería hasta un algo que es amado por sí mismo y que por esto es el principio de todo amor o primer bien. De ahí que la utilidad del bien en este caso sea máxima.

6. DEL DESEO COMO FUNDAMENTO DE LA AMISTAD: la amistad como la atracción o inclinación hacia lo que nos es conveniente.

Vimos antes como la concepción del bien como fundamento de atracción quedaba eliminada con la eliminación hipotética del mal.

Digo, pues, que lo bueno es de tal naturaleza, que nosotros que estamos entre el bien y el mal, no podemos amarle sino a causa del mal, y que en sí mismo no es de ninguna utilidad. (Pág. 74)

Ahora, lo que Sócrates indaga aquí es si esta eliminación hipotética del mal afectaría también al deseo concebido como mera necesidad, y si éste supondría el fundamento genuino de la amistad que tanto buscan.

Los deseos que no son ni bueno ni malos, ¿Subsistirían en ausencia del mal? (…)

¿El deseo será la causa de la amistad? El que desea ¿Ama el objeto de sus deseos por todo el tiempo que lo desea? (Pág. 74)

Sócrates considera que el deseo sí subsistiría sin el mal, y que concebido como mera necesidad podría fundar la amistad porque es una atracción natural hacia lo conveniente. Seriamos amigos entonces de lo que nos es conveniente.

¿No desea aquello de que tiene necesidad? (…)

El que tiene necesidad ¿Ama aquello de que tiene necesidad? (…)

Y el que tiene necesidad ¿No es porque le falta aquello que necesita? (…)

Me parece, por consiguiente, que lo conveniente debe ser el objeto del amor, de la amistad, y del deseo (…)

Si los dos sois amigos, el uno del otro, es porque existe entre vosotros una conveniencia natural. (…)

Si alguno desea o ama a otro, jamás podría ni desearle, ni amarle, ni buscarle, si no encontrase entre él y el objeto de su amor alguna conveniencia o afinidad de alma, de carácter o de exterioridad. (…)

Amar lo que nos conviene naturalmente nos parece cosa necesaria. (Pág. 75)

A pesar de que “lo conveniente” puede ser tomado como una versión de “lo útil”, y así la amistad volvería por este camino a la primera y bella definición que se dio de ella como; una inclinación o atracción hacia “lo útil”. Sócrates declara al diálogo como no concluyente aun antes de que sus jóvenes interlocutores les sean arrebatados por sus pedagogos.

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