martes, 10 de julio de 2012

HIPIAS MAYOR.



MARCO DEL DIÁLOGO.
Hipias, Ufano por considerarse uno de los hombres mejor pagados por la enseñanza de su sabiduría – aun llegando a afirmar que este detalle por sí sólo es una prueba de que él es más sabio que los antiguos filósofos- , manifiesta satisfacción por que acaba de ser grandemente admirado por un discurso suyo sobre “las bellas ocupaciones que convienen a los jóvenes”.
Sócrates aprovecha este comentario para interrogarle por la naturaleza de lo bello, pues considera que sólo se puede enseñar y aconsejar sobre lo que se conoce.

La pregunta es estructurada de la siguiente forma:
¿Los que son justos no lo son mediante la justicia? (…)
¿La justicia es alguna cosa en sí misma? (…)
En igual forma, ¿Los sabios no son sabios mediante la sabiduría, y lo que es bueno no lo es mediante el bien?  (…)
La sabiduría y el bien, ¿Son cosas reales? (…)
Todo lo que es bello, ¿No lo es igualmente mediante lo bello? (…)
Lo bello, por consiguiente, ¿Es alguna cosa en sí? (…)
¿Qué es lo bello?  (Pág. 233)

Luego, se hace claridad de que se está preguntando no por lo que es bello o por las cosas bellas, sino qué es lo bello en sí.


PRIMERA DEFINICIÓN: lo bello como una cosa bella (una joven hermosa).
En una palabra, Sócrates, puesto que es preciso decirte la verdad, lo bello es una joven hermosa. (Pág. 234)

Hipias ha pasado por alto la reciente advertencia de Sócrates sobre lo que es una definición adecuada. Ha brindado como definición de lo bello; un ejemplo de belleza (una joven hermosa) y no lo que se le sugirió desde el comienzo; lo que es bello en sí y por lo que todas las cosas que participan de él son bellas. En una palabra; lo que hace que todas las cosas bellas (incluida una joven hermosa) sean bellas.

En un nuevo intento por fijar la distinción entre las cosas particulares y lo que es “en sí”, además de intentar explicar porque la definición adecuada se fundamenta en esto último y no en las primeras; Sócrates, enumera distintas cosas bellas a Hipias –unas hermosa yegua, una hermosa jaca, una hermosa lira, una hermosa marmita- y le pregunta si efectivamente estas cosas son o no son bellas.

Hipias como es de esperar contesta que si lo son, pero añade que no lo serían en el mismo grado que una joven hermosa.
Un vaso bien trabajado es bello a la verdad, pero si le comparas con una jaca, con una joven hermosa o con otras cosas bellas, no merece ser llamado bello.  (Pág. 235)

De esta forma Hipias reconoce entre las cosas particulares cierta jerarquía –en este caso de lo bello- pero por esto mismo ha sembrado la consecuencia que anula su propia definición: la jerarquización demuestra que las cosas particulares sólo poseen las cualidades de una manera relativa o accidental, por lo que no se puede fundar adecuadamente una definición en ellas ya que una misma cosa es una veces más bella y menos bella en relación a otras.
¿Si se compararan las jóvenes con las diosas, no se dirá de ellas lo que se decía de la marmita comparada con una mujer hermosa? ¿La más bella de todas las jóvenes no sería fea respecto de una diosa?  (Pág. 235)

La indagación filosófica se pregunta por lo que siempre “Es”,  independientemente de las circunstancias y no, por lo que unas veces “es” y “no es”. Se pregunta por lo que es lo bello y no, que tan pronto es bello, tan pronto feo.

¿Te parece aún que lo bello en sí mismo, que adorna y hace bellas todas las demás cosas desde el momento  que en ellas se muestra, haya de ser una doncella, una yegua, una lira?  (Pág. 235)


SEGUNDA DEFINICIÓN: Lo bello como algo que se aplica, que adorna (el oro).
Lo bello que busca no es otra cosa que el oro (…), porque no hay duda que el oro, aplicado a una cosa, de fea que era antes la hace bella. (Pág. 235)

Desde el comienzo de la estructuración de la pregunta por lo “en sí”, se estableció que sus dos mayores características eran que no variaba, es decir, que su naturaleza es independiente de las circunstancias, y que se transmitía en las cosas particulares, definiéndolas –lo bello “en sí” es lo que transmite la belleza a todas las cosas bellas-.

Hipias erróneamente trata de asir esta característica de “transmisión” de lo “en sí”; con el oro, afirmando que su sola aplicación bastaría para que las cosas resultasen ser bellas.

Esta cualidad del oro de embellecer para nada es una cualidad universal y resulta tan parcial como todas las demás cosas del mundo, e igual que ellas estando sujetas a las circunstancias.

Sócrates refiere como ejemplo el hecho de que el gran escultor Fidias no realizase su escultura de Minerva toda en oro y más bien opto por la proporción de diversos materiales para lograr un mayor efecto de belleza en su obra.

Así mismo, si se establece como premisa que lo que cuadra bien o es más conveniente a una cosa, es por esto más bello. Se puede observar como para revolver una marmita resulta más adecuada una cuchara de higuera que una de oro.
¿De las dos cucharas, la de higuera y la de oro, cuál conviene más a la marmita? Creo que la de higuera, porque da buen olor a las verduras, y con ella no puede romperse la vasija, lo que sería una desgracia, porque toda la sustancia se derramaría, el fuego se apagaría y los convidados quedarían a buenas noches. La cuchara de oro causaría todos esos desastres, y por esta razón me parece, que en tal caso debe preferirse la cuchara de higuera a la de oro…  (Pág. 236)


TERCERA DEFINICIÓN: lo bello como muchas cosas bellas.
Digo, pues, que en todo lugar, en todo tiempo, y por todo el mundo es siempre una cosa muy bella el buen comportamiento, ser rico, verse honrado por los griegos, alargar mucho la vida, y en fin, recibir de tu posteridad los últimos honores con la misma piedad y la misma magnificencia con que han sido dispensados a sus padres y sus mayores. (Págs. 236, 237)

Esta tercera definición reincide en el mismo error señalado en la primera definición; que es el definir con un ejemplo, con una cosa determinada, aunque ahora se pase a definir recurriendo a muchos ejemplos o cosas particulares.

Sócrates insiste en que la pregunta es por “lo que siempre es”.
¿Qué es lo bello para todo el mundo y para siempre? (…)
Lo bello, es decir, lo verdaderamente bello, lo es de todos los tiempos, lo es siempre. (Pág. 237)

No se puede pues, responder con ejemplos –por muchos que sean- a causa de que las cosas particulares unas veces son y otras no son dentro del flujo del tiempo.

CUARTA DEFINICIÓN: lo bello como lo que conviene. (Sócrates)
Cuando dijimos que el oro es bello si cuadra bien a los objetos, y feo si no les cuadra, y, por consiguiente, si todas las cosas en las que se encuentra esta conveniencia, son de hecho bellas. Mira, Sócrates, y considera esta armonía y conveniencia en sí misma y juzga si su naturaleza no será la de lo bello. (Pág. 238)

“Lo que conviene como lo bello” es una definición propuesta por el mismo Sócrates para ser analizada en este punto y la cual se veía ya implícita en el análisis de la segunda definición.

El éxito de esta definición –nos dice él- depende si “lo conveniente” hace a las cosas realmente bellas o sólo en apariencia –que parezcan bellas-.

Esta distinción entre verdad y apariencia se hace necesaria ya que muchas veces lo verdadero puede ignorarse –aunque su naturaleza se mantenga invariable en las sombras de esa ignorancia-, mientras que lo aparente o ilusorio es por naturaleza percibido –aunque no sea real-.

Como Hipias sostiene que “lo conveniente” hace que las cosas parezcan bellas, no puede ser lo bello y abandonan esta definición.

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